Quay del 9/4/98

¿Puede el sistema político solucionar los grandes problemas?, ¿Admite su mecánica que se tomen las decisiones que es necesario tomar o por el contrario fomenta la cobardía política?.


Por Eduardo Abenia

 

Muchas veces se dice en diferentes medios que el Uruguay es un país gris. Parece que nos hemos acostumbrado. Nos hemos acostumbrado a que un maestro gane veinte veces menos que un diputado. Nos hemos acostumbrado que un policía, alguien a quien la sociedad le entrega un arma, gane treinta veces menos que un ministro. Nos hemos acostumbrado a ver que el que ayer nos rapiñó, estuvo unas horas detenido y hoy tenemos que cruzar la calle para no enfrentárnoslo. Nos hemos acostumbrado a que muy sueltos de cuerpo nos digan que el FMI no está de acuerdo con ciertas medidas tomadas por nuestro gobierno y viene a indicar las rectificaciones necesarias. Nos hemos acostumbrado a que se negocie una mejora presupuestal a cambio de que no se investigue tal o cual irregularidad de un connotado político. 

Parece que si somos grises. Sin embargo la queja está presente, el malestar se acumula y las salidas se buscan. No hay otra explicación para el crecimiento de la izquierda, si juzgamos por la forma en que actúa debería decrecer hasta desaparecer, pero en la desesperada búsqueda de algo distinto crece lenta pero sostenidamente. Cada elección es más notorio que la gente no elige lo que considera bueno sino lo menos malo.

Si miramos sin embargo el desempeño de la izquierda en la administración municipal vemos que es mas de lo mismo y encima mas caro. Los que pensaban que se tomarían medidas radicales para solucionar la marginalidad ya no se asustan, a nadie se le quito nada, los que pensaban que se liquidarían los experimentos de privatización, ya no se asustan, cada vez se privatizan mas servicios, mas de lo mismo y a un costo mucho mayor. A tal punto ya no se asusta la derecha más radical que incluso, aun cuando intenten evitarlo, ya están resignados a tener que aguantarse 5 años de Frente Amplio mas temprano o más tarde.

País gris por donde lo miremos. 

No faltan sin embargo ideas, en los números anteriores fuimos presentando un nuevo punto de vista, una nueva forma de hacer política. La Democracia Directa Informatizada puede ser la herramienta necesaria para tomar las decisiones que el sistema político no se atreve a tomar. Ningún político se tira realmente contra el FMI, salvo de boca, de allí salen los fondos que alimentan al sistema de donde depende, la teta de la que se alimenta. 

Ningún político está dispuesto a achicar lo que entra a su bolsillo para mejorar lo que gana un maestro. Ningún político esta dispuesto a tomar medidas que afecten sus intereses, la raíz del problema es que sus intereses y los de sus supuestos representados no son los mismos. La cobardía política resulta de la necesidad de no pisar los callos de quienes ponen los fondos que sustentan las dispendiosas campañas electorales que nos perpetran.

Intentaremos demostrar en forma práctica que la ciudadanía puede modificar drásticamente la situación. Una institución en formación, el Partido por el Gobierno de la Ciudadanía, cuya declaración de principios y carta orgánica presentaremos por este medio, prepara un proyecto de reforma constitucional, a ser presentado a la ciudadanía, que en sus grandes líneas establece un tope superior e inferior al sueldo mensual por 8 hs. diarias de trabajo, de los integrantes de la administración pública. El superior de 200 gramos de oro, el inferior de 30 gramos de oro. Percibir por cualquier concepto una suma superior quedará comprendido dentro del delito de estafa, con las consecuentes derivaciones penales, quien esté por debajo podrá reclamar y obtener una equiparación automática a ese valor. 

Dos conceptos fundamentales generan esta propuesta. El que establece el tope superior es el concepto de servidor público. Ser servidor público es algo que se realiza como parte de una entrega personal hacia los demás, hacia la sociedad, es algo que no se hace con el fin de lucrar sino de servir. Un cargo de jerarquía es un honor y no una forma de llenarnos los bolsillos. En ciertas épocas de la antigüedad, los servicios públicos eran honorarios como los de los actuales ediles, eso traía como consecuencia que solo pudieran ejercerlos personas con fortuna personal, o que se recurriera a mecanismos indirectos mas o menos irregulares para brindarles sustento, tal como ocurre con los actuales ediles. Toda tarea debe generar un sueldo capaz de dar sustento digno a la familia de quien lo ejerce, sustento digno, nada más, para enriquecerse esta el ámbito privado. Es precisamente el concepto de sustento digno el que genera el mínimo propuesto, una cifra exigua pero suficiente para entre dos generar una canasta mínima familiar.

Los valores propuestos son por supuesto discutibles, abrimos aquí un ámbito de discusión pública para definir si esas serán las cifras finales de la propuesta. Estaremos recibiendo en el correo abajo indicado opiniones y propuestas con las cuales se realizará la propuesta final. Cuando se encuentre presentada oficialmente pondremos en red las papeletas de recolección de firmas para que todo el que lo desee las imprima y comience a juntar las firmas necesarias para convocar a la ciudadanía. Este será un uso inédito de la red. 

Estaremos haciendo Historia.

 

 


PD. Llego el momento de hacer algo, no espere todo de los demás, escriba su punto de vista aquí. Enriquecida por todos será una propuesta imparable.